Recordar y Vivir. (fragmento)

27.05.2011 08:58

 

Recordar y vivir.

1

 

 

 

 

Con la lentitud del tráfico, que parece avanzar con más parsimonia hoy de lo habitual y con el calor que golpea infernalmente todo cuanto asoma a su paso, llegan juntos con los olores que desprende el mismo, sensaciones que en otro momento quizás no sentiría

Quizás también por el calor avasallante, he decidido sentarme justo en la primera silla de este viejo y destartalado bus, detrás de mí, supongo, hay caras largas apabulladas en sus sillas, caras desesperadas por llegar a su destino que reflejaran cansancio, hambre y bochorno tal vez. En mis piernas he dejado mi vieja mochila, ¡ah! Al verla recuerdos de lugares y personas que no podré olvidar llegan de golpe. En mis manos llevo mi libro, el libro que tanto quiero y que hoy me acompaña en un intento desmesurado por revivir la historia que dejé un año atrás.

Al fin esta compilación de aluminio y llantas parece moverse, unos metros de sinfonías descompuestas que emergen del crujir de sus latas retumba en mi tímpano. Y me rio, pues quizás Beethoven no se halle muy contento por lo anterior.

Es justo en ese momento en que desvío mi mirada a la ventana para encontrarme con el panorama citadino, cuando desprevenido me encuentro con esa escena típicamente colombiana; allí estaba la madre acomodando la camisa de su hijo, no dejaba escapar ni un solo detalle, el look escolar estaba listo. Escena que sin avisármelo, me enfrentó a recuerdos un tanto cómicos, un tanto nostálgicos, y es que ¿A quién no le produce nostalgia el tiempo transcurrido? Tiempo que por demás no regresará. Cómo no recordar mi primer día de escuela, ese día en que mi abuela alistaba todo con precisión para mi “debut” académico; que las onzas, que el uniforme, la lonchera… el cuaderno –al que quise tanto, al que un día olvidé y al que un día como muchas cosas en la vida, dejé tirado-

Todo ocurrió en 1999, cuando con el cambio de milenio no se hablaba de otra cosa que del “fin del mundo” –esa expresión me causaba pánico y saber que en la escuela no se hablaba de otra cosa-.

Recuerdo entonces, que cada tarde, a mi llegada de la escuela bombardeaba a mi abuela con un cuestionario que hasta un fiscal envidiaría, siempre comenzaba con la misma pregunta:

- Abuela, ¿Si es verdad que se va a acabar el mundo?

Y ella respondía:                                                                          

- Claro que no mijito, no se acuerda que Dios le dijo a Noé que no volvería a castigar el mundo como lo hizo en el diluvio…

- Hahn, pero es que en la escuela dicen que no va hacer con agua, sino con fuego. Decía yo

Y así pasaban las horas, de pregunta en pregunta y ella respondía mis inquietudes con la paciencia que solo los años habían colmado de sabiduría, con cariño sus palabras solían tranquilizarme.

 

Pero hoy, con el cambio climático, los desastres naturales, las guerras, los avances nucleares y tanta tragedia en las noticias, mis dudas de aquellos años no parecerían tan descabelladas. Ahora mi mirada se posa en la nada, olvidándome por un momento de donde me encuentra y más aun, de adonde me dirijo

Justo al frente de mi hay un vidrio oscuro separándome del conductor –supongo que esa es la intensión de que este allí, imponer una barrera con quien al pagar el pasaje al subir al bus le depositó por un momento el rumbo de su vida-. No pensaba encontrar en aquel pedazo oscuro de vidrio otra imagen que no fuera la mía, pero para mi sorpresa y un poco aterrorizado me hallé recorriendo con la vista un rostro colmado de arrugas y años de cansancio.

-No puedo ser yo! Es lo primero que tal vez me vino a la cabeza, ¿o si? En qué momento pasó entonces.

 

 Al salir de la sorpresa inicial, reacciono y como animándome a mí mismo, adquiero la certeza de que no soy yo el del reflejo. Inmediatamente busco con algo de sobresalto y curiosidad a quien pertenece esa imagen, miro entonces hacia atrás y justo a unas dos sillas de la mía, está aquél viejo esperando paciente el transcurso de la vida. Me reacomodo en mi silla, sentía un gran alivio y comprendía entonces la mala jugada que mis ojos y la física me habían tendido.

Jugada que me llevó a un estado reflexivo, nuevamente mi mente se plagó de recuerdos, y siento que mi vida hoy no la vivo yo, me siento un mero espectador, que el tiempo ha pasado sin darme cuenta y que aquel niño que recuerdo de mi infancia, chilletas y curioso ha partido sin dejar rastro alguno. Ahora solo queda un “yo” callado, sediento de conocimiento e ingenuo de la inclemencia de los años.

Abuela aun escucho tu voz entre murmullos diciendo:

- “el tiempo se va volando y cuando menos pensamos la vejez ya está asechando”. Y ahora comprendo, comprendo que al tiempo no le dan tiempo.

 

  Agradecimientos a Danny Medina.         

Tema: Recordar y Vivir.

Recordar y vivir...

Weibach | 30.03.2011

Que escrito tan bonito y reflexivo... esta muy bien elaborado puesto que me atrapo... me hizo pensar en tantas cosas mientras leía... Lo importante y a lo que me motiva este bello texto es a SIEMPRE VIVIR, recordar pero vivir... recordar para no cometer los mismos errores... recordar para no dejar pasar el tiempo... recordar y vivir!

Nuevo comentario

Encuesta

¿Cuanto cree usted que su pasado ha influido en su vida actual?

Mucho (5)
63%

Poco (2)
25%

Nada (1)
13%

Votos totales: 8